sábado, 25 de abril de 2009

Campo

- ¿Adónde vas con tanta prisa muñeca? Miro a mi alrededor, no veo nada. Escucho un 'aquí'. Miro hacia abajo, una cara asomaba por debajo de un coche.
- A la facultad. ¿Qué haces ahí?
- ¿Tú qué crees? Estoy arreglando mi 'chata' ¿Te llevo?
- Perdona, no quisiera parecer desagradecida pero ¿Has visto tu 'chata' por dentro? Parece un basural.
- Espera. Cogió una especie de trapo sucio, lo sacudió, lo alisó y lo colocó sobre el asiento del acompañante.
- Ahora es otra cosa ¿No? Sube.

¿Cómo podía ser tan guapo? ¿Cómo podía ser tan bruto? ¿Cómo podía estar tan sucio? Indefinible. Ojos increíbles ¿Amarillos? ¿Dorados? ¿Ámbar? Nunca lo supe con seguridad.

- Vale, pero date prisa, no llego.
- Sí, muñequita. Se sentó delante del volante y dio unas palmaditas al asiento, (sin separación en el medio), para que me acercase.
- Qué quieres.
- Ven, acércate.
- No, estás muy sucio.
- Qué importa ¿Vas a darme un beso alguna vez?
- No lo creo.
- ¿Paso esta noche a buscarte? Vamos al campo.
- ¿En ésto?
- Sí, en esto.
- Vale. A las 8.

Estás loca ¿Campo? ¿Qué campo? Te mira y no razonas, no te enteras. Joder, siempre detrás de los raros, los diferentes, los que van de duros pero luego no lo son. Me pareció haberlo escuchado mencionar en alguna ocasión que tenía una casa en el campo, seguro que se refería a eso. Lo conocía desde hacía años, había salido un par de veces con mi hermana, vivía en la casa de enfrente. Siempre sucio, siempre debajo de los coches. Además de la 'chata', tenía un cochecito rojo, de dos asientos, descapotable, que decía haber construído él mismo. Conocía a su familia de vista. Dos hermanas guapísimas, una modelo, la otra cantante. Pero nunca habíamos salido así, en plan cita de verdad. Y ahora había quedado nada menos que para ir a una casa en el campo, donde nos encontraríamos solos. Bah, en el fondo estaba encantada, me gustaban los retos. A ver con qué me sorprendía el destino esta vez. Todavía no había encontrado al adecuado. Con 19 años, ya iba siendo hora de quitarme ese peso de encima.

16 comentarios:

amor y libertad dijo...

hay que echarse de cabeza a la aventura, medir las consecuencias es un pecado grave contra la vida, no midamos, nunca

Isabel de León dijo...

Estoy de acuerdo!A veces pensarse las cosas chafa la emoción...y esas mariposas del estómago...jijiji.
A por impulsos!

Saludos de la chica.

P Vázquez "ORIENTADOR" dijo...

Con 19 años, al campo y con un guaperas... seguro de perdición.

Emilio dijo...

Jaja, Andrea, siempre tan decidida.

Andrea, ¿puedo pedirte un favor?
Yo siempre he escrito poesía, pero hace unos días se me ocurrió escribir mi primer relato en prosa (aunque creo que tiene más de poesía que de prosa), se titula "Irene" y está colgado en uno de los post de mi blog. El favor es que me interesaría un pequeña crítica literaria por tu parte (no si te gusta o no el contenido) si no sobre cómo está escrito, qué le falta y qué le sobra; si no quieres ponerlo en el post, tienes mi email en mi perfil; de todos modos no te sientas obligada de ningún modo; me siento muy agradecido con tus visitas a mi humilde rincón. Muchas gracias.

Dean dijo...

Ay mi niña, cómo me gusta leer tus ocurrencias, mucho cuidado con el tipo ese, no te fies demasiado eh?. Un beso.

Adolfo Payés dijo...

Muy ciertos tus escritos son muy interesante. al menos me entretiene siempre que te visito..

gracias por compartirlo

un abrazo
saludos fraternos
que tengas un buen fin de semana

Martín dijo...

Un relato atrapante... que será que tienen los hombres de campo que no tenemos los de ciudad? Un beso

El futuro bloguero dijo...

Increibles relatos.

Si son tus recuerdos, más increibles aún. (No digo de no creermelos, sino que menuda historia...)

Me gusta leerlos. Enganchan y te dejan pidiendo el capítulo siguiente.

Emilio dijo...

Andrea, muchas gracias por tu pronta contestación.

Un beso, guapa.

caracola dijo...

¿Y................?

¿Te quitaste el peso de encima, Andrea...? :)

Un abrazo.

leo dijo...

.... vagueando por ahí ... me encontré con tu casita .... me parece que me voy a demorar por estos lados y seguramente volveré ... de vez en cuando ... me gustan tus aventuras ... de madrid para buenos aires y viceversa ... jajajajaja! .... yo soy más de buenos aires para lisboa .... y por imágenes .... lol ...

besos

cristal dijo...

Una nueva aventura en el horizonte, Andrea. No se puede negar que la protagonista es valiente, aunque en esta ocasión no se trate de un desconocido, el huerto seguro que tiene una visita obligatoria. No me pierdo el siguiente capítulo. Un beso, preciosa.

Reina dijo...

Andrea estás loca, al campo, Andrea me encantas: me encantan los tipos duros y guapos, guapísimos, su rollo canalla (super-tierno, en fondo inmaduro), me encantan los raros, los "desparramaos"...

Me fascinan tus diálogos.
Un besazo!

alfredo dijo...

estimada andrea:
aun mi cuento espera tu opinion...

:(

Andrea dijo...

Gracias a todos por sus comentarios y por la visita, últimamante estoy con muy poco tiempo. Siento no poder pasar por sus casas más a menudo. Espero poder hacerlo pronto. Un beso enorme a todos y bienvenidas las nuevas visitas!

Begoña dijo...

Vaya, Andrea, me he leído de un tirón todos tus "Campos". Qué magnífica narración...Tu lenguaje, actual y tan comunicativo, hacen que el lector se meta de lleno en la aventura del "desastre", de la admiración por la belleza humana, y es un placer leerte.
Seguireeeeeé