martes, 1 de septiembre de 2015

Mejor no

No me apetece darme cuenta. En ocasiones lo más sencillo es procurar sentirte como los demás imaginan que te sientes. Al final te lo crees.

sábado, 17 de enero de 2015

Último golpe

No era tan difícil, era yo. No encontraba el norte, sin embargo estaba allí. Esperaba con paciencia. Hibernaba. Sabía que la venda caería, sólo debía aguardar hasta el último golpe. Aquel en el que el cuerpo se rebela y dice basta. Cuando se acaban las alternativas se apaga la luz. Es entonces cuando volvemos a nacer.

sábado, 13 de diciembre de 2014

VI


Buenos días soledad.
Siéntate, te serviré un café.
Hablemos.
Adoro tu silencio y lo sabes.
Evitemos los extremos.
Si continuamos juntas
me conducirás a la derrota.
Voto por el triunfo, por el ánimo.
Voto por la contemplación
del mar en compañía.
Por el hallazgo inesperado que
augura una oportunidad muy merecida.
Deja que te abra la puerta, soledad.
Calcula bien tus pasos.
Eliminaré todo rastro que pudiera
ayudarte a encontrar el camino de regreso.



jueves, 27 de noviembre de 2014

V

Menos candidez. 
Menos absurda candidez. 
Más decisión. 
Más femineidad. 
Un quererlo todo que abarca mucho. 
Efímera y poderosa. 
Así me planto hoy sobre mis pies.

viernes, 24 de octubre de 2014

IV

Hoy una indiferencia que me obliga a avanzar casi a ciegas. ¿Por qué me siento hormiga? ¿Por qué hoy me encuentro en medio de una desconocida selva? ¿Por qué todos creen que mi vida es un bello sendero lleno de rosas? Hay rosas dentro de mí, pero no en mi camino. Cada día soy más consciente de mi singularidad. En ocasiones deseo desear, sentir y pensar como los demás para descansar. Los demás van más ligeros. Me alegra que lleguen las lágrimas por fin. Siempre me proporcionan alivio, y un nuevo comienzo. Adoro los nuevos comienzos. Guardas un discreto luto por aquello que has decidido dejar a tus espaldas y te adentras en terreno desconocido. Bordeas el lugar, marcas territorio. Oteas. Algo llama tu atención. Entras. Temes. Sudas. Disfrutas. Hay tanto que decir. 

miércoles, 8 de octubre de 2014

III

No llores niña. 
Vive. 
No llores niña. 
Bebe. 
Detrás de la puerta hay luz. 
Cuando la brisa cálida 
se deslice sobre ti, 
despertarás. 
No temas. 
Los demás ya no cuentan. 
Sólo importas tú.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

II

Quisiera poder con todo. Ya casi no me apetece hablar, el verbo hacer me llama más. No me escondo, ocurre que se me acabaron las palabras. En el fondo es un alivio. Tantas palabras no hacen bien a nadie. Lo que me fastidia del acto de escribir es su ambivalencia. Cierto es que te otorga agilidad mental. Te mantiene activo. Pero no soluciona nada, no cambia nada. Tu vida seguirá siendo lo que es por mucho que te empeñes en escapar a través de esta herramienta. Qué gano escribiendo cosas que surgen de instantes, estados de ánimo, ideas abstractas, inspiraciones fugaces o sencillamente de delirios íntimos? En realidad me da igual, es casi un acto reflejo. También me da igual que no me entiendan, casi lo prefiero. Explicar lo inexplicable no tiene sentido. Además, en ocasiones mis letras hacen que me sienta desnuda porque no se me da bien limitar mi transparencia. Pero eso no es extraño, algunos somos tímidos, el pudor actúa a su manera. Llega un momento en el que te centras en las cosas positivas por necesidad. Con la salud no se juega. Llega un momento en el que te das cuenta que la cuenta atrás empezó hace rato. Habitas un mundo absurdo. Padeces penas ajenas desde que amaneces. Sólo se trata de aplicarse el cuento hasta el final del ciclo que llamamos vida. Ocurre que me gustan demasiadas cosas y no quiero prescindir de ninguna. Ocurre que dedicación es una actitud que respeto porque va de la mano de otra llamada obsesión. ¿Existe el arte sin obsesión? Tal vez, pero en mi caso, no.