martes, 25 de enero de 2011

Nadie


Imposible esconder sus opiniones. Asumió que los hombres no lograrían comprenderla nunca, aquella conclusión la desesperó, no soportaba la soledad, tampoco la compañía resignada ¿Quién sería su testigo? Nadie. Ansiaba sexo, caricias, observar el deseo en otros ojos. Mientras tanto y por primera vez, presa de gran nerviosismo, esperaba al hombre que había contratado para llenar de afecto un puñado de sus horas, en una habitación de hotel.

7 comentarios:

Mixha Zizek dijo...

A veces he pensado esto, me encantó tu relato, besos

La terapia de Rafaela dijo...

Una opción para saciar lo físico aunque no el afecto, no lo crees?

bss

Dean dijo...

Un relato que alberga una tremenda soledad.
Un saludo.

Juan de la Cruz Olariaga dijo...

"Mientras uno espera el amor, el sexo suele hacer preguntas"

Woody Allem

Pero por más preguntas que haga...poner un contrato para eso ?

Son puntos de vista, pero no el mío.

Un beso inmenso

Juan

carmen jiménez dijo...

Entre la soledad o una compañía resignada, no está mal la elección. Un final bueno, abierto...Y a pesar de ser una elección, no encontrará en esa habitación de hotel lo que busca.
Sugerente como siempre.
Un beso.

Luisa Arellano dijo...

Un flas de algo cotidiano... que está bien visto hagan los hombres, pero que en las mujeres, como tantas otras cosas, no.

Me encanta tu micro, tiene mucha más "miga" de lo que pudiera parecer.

Besos.

Andres dijo...

si la opcion es valida para los hombres tambien tiene que serlo para las mujeres