miércoles, 7 de mayo de 2014

Incapaz de todo.
Incapaz de nada.
Mi rincón es cómodo.
Aquí no ocurren cosas.
Aquí no duele nada.
La anestesia se agradece,
es mejor.
Fuera sólo hay extraños.
No comprenden.
Viven.
Me gustaría ser el prójimo.
No yo.
Porque el prójimo importa,
y yo no.
Todos los rostros son iguales.
Todas las voces,
las casas, los coches.
Mi lucha no será en vano.
Conseguiré habitar
lo diferente.
El alma que lleva mi nombre
tatuado en la frente se presentará.
Bastará una mirada y entraré.
Sólo entonces ocurrirá todo.
Cambiaré,
y me acercaré a la verdad.