miércoles, 12 de diciembre de 2012

El cobarde


El cobarde también
se lava los dientes,
se viste, se confunde
entre la gente.
Desempeña su trabajo
mientras finge.
Menos mal que la gente
no lo nota.
Menos mal que el futuro
llega igual.
Triste es,
no desea otro alimento,
su destino está marcado,
su camino decidido.
Solo entre los solos,
aguarda una sonrisa
que nunca llegará.
Incapaz de dar
un primer paso
juega insomne,
fuma, deposita
su minúscula existencia
en manos del único
amigo que lo escucha.
Testigo eterno,
cómodo refugio:
el azar.




2 comentarios:

Ramón María Vadillo dijo...

Bien llevado Andrea y certero sin duda alguna, Saludo

Funámbulus dijo...

El cobarde es un muerto viviente estamos rodeados de mutantes. Salud!