viernes, 8 de enero de 2010

Encontrar un sentido..



Tenía 17 años. De pronto tuve que sentarme, me faltaba el aire. Algo de enorme magnitud sucedió en mi cerebro. Aquel banco de la plaza sirvió para sostener mi atemorizado cuerpo. La pregunta apareció sola, sin razón y sin permiso. ¿Qué necesidad tendría yo, una estupenda y frívola adolescente, de plantearme semejante cuestión? El sentido de la vida no me incumbía. No me apetecía pensar aquello, sin embargo permanecí cerca de dos horas, casi petrificada, sumida en las más locas y absurdas reflexiones. ¿Qué sentido tenía la vida si luego te morías? ¿Qué sentido tenía luchar por todo aquello que decían que merecía la pena si luego desaparecías sin más? ¿Para qué molestarme en buscar pareja, trabajar, formar una familia si todo era una absurda, inflada y enorme burbuja?¿La vida? La vida no eran más que unos 60 u 80 años de paso, de trabajo, de...nada joder, no tenía sentido. Estaba obsesionada, la vida debía tener algún sentido. Busqué y rebusqué hasta dar con algo que me proporcionó un mínimo de esperanza. Comencé a leer algunas cosas sobre la reencarnación. Ah, claro, si el cuerpo muere pero el alma sobrevive y se introduce en otro que acaba de nacer la cosa ya toma otro color, ya existe un sentido. A partir de aquello creí fervientemente en la reencarnación durante un tiempo, era lo único que lograba paliar mi angustia, aunque no lo hablaba con nadie, desde luego no iba a plantear semejante cuestión a mis amigas. Lo más importante en ese momento era decidir qué te pondrías en la fiesta del sábado por la noche. Me sentía conforme con mi hallazgo. Nacíamos para morir pero nuestras almas eran eternas. Necesitaba hablar con alguien, contar aquel increíble descubrimiento, pero no encontré un receptor confiable, no me hacían caso. Sólo deseaba comprender. Aquellas fiestas se convirtieron en mi lugar de estudio. Yo no bailaba no, tampoco le encontraba sentido alguno. Tantas personas moviéndose se veían extrañas y absurdas. Me dedicaba a observar el comportamiento de la gente. Descubrí que era diferente. Intentaba seguir las reglas pero hablaba poco, a decir verdad casi nada. Decían que era timidez, tal vez, pero yo creo que era perplejidad. El mundo era demasiado, se me metía por los poros. Aprendí a vivir con aquella incertidumbre en mi interior, como todos, luchando por todo aquello que en teoría merecía la pena, a sabiendas de que la respuesta sólo la obtendría en el momento de cerrar los ojos por última vez. Hoy comprendo muchas cosas, quizá demasiadas. Desearía no haber aprendido tanto. Aquella perplejidad ha desaparecido. Hoy necesito expresarme.

25 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

La mayoría de la gente no se cuestiona nada.
Es más cómodo.
De todas formas los que se lo han cuestionado tampoco han solucionado nada.
De todos los seres humanos que han poblado la tierra no ha habido ni uno que haya sido capaz de resolver las grandes preguntas, y como no saben pues unos abrazan religiones, otros ejercen de ateos, otros abrazan teorías que quedan desfasadas en pocos años y así van pasando las generaciones.
En el fondo somos unos pobres bichos.

Besos.

Manolo dijo...

Intentar averiguar la respuesta a la incertidumbre que más atormenta a la humanidad, es tarea ardua y difícil de solucionar.
Unos se refugian en la religión, otros en la biología y la evolución de la especie, nacer, crecer, reproducirse y morir, es un paso más del ciclo.
En mi juventud me aturdía la falta de respuesta a dicha pregunta, ahora lo tengo claro, disfruto de esta vida interesándome por amar a la que he elegido de compañera, a desvivirme por mi hija y no pienso perder ni un segundo de mi vida en intentar comprender que vendrá al finalizar la vida biológica.
Quien sabe a lo mejor somos 1 y 0, o simplemente no hay nada, o nos reencarnamos, o vemos a Dios, que más da hoy es la realidad lo demás por ahora es fantasear.

Andrea dijo...

Ahora si, claro, yo también disfruto de lo mismo, o al menos lo intento pero en ese momento aquello me sacudió, era casi una niña y recuerdo lo mal que lo pasé, supongo que nos pasa a todos..besos Manolo y Toro.

Elizabeth dijo...

Me siento en sintonía contigo. Entrá a mi blog y lee lo que escribí ayer : "El árbol de la vida".

Bolzano dijo...

A la edad de la protagonista es de lo más normal tener ese tipo de pensamientos, y diría más, nadie se escapa en un momento u otro de su vida de preguntarse el porqué de su existencia.

Todos, un día u otro, deberíamos hacerlo para sentirnos mejor, o quizás, de vez en cuando, como un reseteo general.

Saludos.

Mcrow dijo...

¡Puffff!
¡Que temita Andre!

El único consuelo es que nadie tiene la respuesta, así que como decimos en México:
"Mal de muchos, consuelo de..."

Un abrazo

Dean dijo...

Pues yo me sigo cuestionando todos los días sobre estas cosas y voy dando pequeños pasos hacia la libertad, porque nacemos encadenados, viciados, con miles de ataduras, envenenados por las religiones, los medios de comunicación, el consumismo, mitos, tabúes. Cuestionarse no es malo, lo que hay que evitar es volverse obsesivo.
Un saludo.

BRILLI-BRILLI dijo...

La muerte es un tema tabú.Diariamente en mi trabajo la tengo muy cerca,rozando mis manos..y la verdad que díficil.Opino que tenemos un problema en esta sociedad,nos enseñan a vivir,¿pero quién nos enseña a morir?¿quién nos enseña a que la muerte está ahí de una forma natural?
Besos

sunny dijo...

darnos cuenta de que somos diferentes, cada cual un universo entero,
es un regalo

besos y luz!

Anónimo dijo...

Hola andrea...vaya temita!!!! es la duda existencial de todos!!! para qué estamos? te felicito, me encantó.
Gustavo

Ruth dijo...

La pregunta por excelencia, quizás la que marca el principio de la eterna madurez. A veces encuentras respuesta y te sorprendes con el tiempo al ver que es una respuesta caduca, que con el tiempo no te vale y te vuelves a replantear todo. A mí esta pregunta insistente me sirve de punto de inflexión.

Besos.

Sergio Sanz dijo...

Hola Andrea, me ha parecido preciso tu relato y un planteamiento que de algun manera todos nos hacemos en algún momento en nuestras vidas, yo mismo me lo hice en su momento. Pero quizas es en la adolescencia tal y como te ocurrio a tí, cuando uno se cuestiona y se pregunta el significado de todo esto, y no me refiero a temas tal y como la vida y la muerte, que sin duda son temas transcendentales, sino más bien, la dirección y el rumbo que ha tomado la sociedad, la civilizacón, el mundo en que vivimos. A uno le dan ganas de abrir la ventana de par en par y gritarle a los cuatro vientos, ¡que me expliquen de que va todo esto! rodeados de millones de seres humanos, terminamos relacionadonos a través de una computadora, y no digo que este mal, lo que no comprendo es porque seguimos manteniendo en nuestras cabezas, en el fondo de todas las ideas, que la vida es supervivencia, y eso mismo hace que nos cerremos a los demás, y no halla espacio para la comunicación sincera del uno con el otro.



Un Abrazo y Luz para el Camino

jorge dijo...

Esa es una buena evolucion; desde las preguntas sin respuesta de la adolescencia a saber disfrutar de la vida de la edad madura.

A la pregunta ¿cual es el sentido de la vida? siempre contesto; disfrutar todo lo que pueda.

virgi dijo...

Todas esas preguntas se quedan sin respuesta. El tiempo, las experiencias vividas, el dolor, la muerte de los otros...nos dan pequeñas luces acerca de nuestras reflexiones. Pero es muy poco para lo que necesitaríamos.Así que, vivamos, pues, "alea jacta est"

Un abrazo, gracias por visitarme

Ezequiel dijo...

Demasiado tiempo preguntandome eso. Los Krishna(o como se escriba) hablan de reencarnación. Pero no necesariamente en un ser humano, puede ser un animal o un arbol. Por eso veganos. Además, de que buscan una vida sin violencia.
Creo que todos encontraron una respuesta paliativa a esta pregunta con la religión. Y otros vieron la forma de lucrar con esto.
Mucha fe, mucha fe, pero la mayoria de los sacerdotes se aterrorizan con la muerte y la conbaten mediante la medicina hasta las ultimas consecuencias.
Perdón por la trilladisima frase pero "Dormir, dormir nomas, quizas soñar" Fue la respuesta mas cercana a la realidad que vi. En su mayoria las personas, parecen preferir el infierno a afrontar el hecho de que pueden simplemente dejar de existir.

El futuro bloguero dijo...

Yo soy más del carpe diem. Creo que la vida es esto y que no hay más, y que no vale de nada darle vueltas, ya que la muerte es el final de la vida, como ocurre con las plantas, los animales sin más.

Y así vivo la vida, exprimiendo cada instante, descubriendo cada minuto, y disfrutando cada detalle.

Un beso fuerte, sentido y apretado

AnDRóMeDa dijo...

Si uno se alberga en el consuelo de decir: existe la reencarnación... entonces será un circulo sin final, porque en cada una de tus vidas te preguntarás lo mismo y te responderás lo mismo como consuelo o alivio: existe la reencarnación.
Muy buen escrito, Andrea, me ha gustado mucho. Uno siempre llega a ese momento de preguntarse el sentido de la vida y creo q es ser feliz con lo que ella te proporciona.
Cuidate, un abrazo!

Bichita23 dijo...

El gran reto existencial, yo aùn me quedo perpleja ante la vida, no se de donde vengo, ni ha donde voy, no se si soy o serè. Miles de teorias sòlo una: esperar el momento, esa reflexión fue la que me hizo escribir no se si recuerdas carta al hijo que nunca tendre. Lo peor es que mientras más buscas màs interrogantes, nuestra tarea :vivir de acuerdo a lo que dicte nuestro maestro interior . Quien no se hace preguntas no vive vegeta un beso Amiga

Flor dijo...

Todos en un momento tenemos que hacer un stop.Y ver donde estamos parados.
Es una mirada demasiado profunda que en algun momento de nuestras vidas necesitamos cuestionarnos.
A todos nos llega lo q te preguntaste ahora veremos que camino que respuestas encontramos todos nosotros desde este lado.
Besito grandeeeeeee!!!

Antonio Martín dijo...

Sí, Andrea, la reencarnación existe: recuerdo que hace tiempo yo era un gusanito de luz, una luciérnaga, y ahora soy un señor con gafas que escribe a la luz de una lámpara. Imagino que el sentido de la vida está en que haya luz, por dentro y por fuera, porque si no...

Un abrazo, y que tengas un año alegre y luminoso.

PECHITO ARGENTINO dijo...

Es aquella vieja gran pregunta, ¿no? En algún momento se nos aparece para mostrarnos la finitud, la poquita cosa que somos. 50, 60, 80, a lo sumo 100 años... y ya. Somos la pulga del universo. Una nada en esa historia de miles de millones de años. Por eso ese tramito, esa insinificancia que nos toca vivir, hay que hacerlo intensamente, con fervor y pasión, y al menos dejar una marquita entre tanta inmensidad. Es nuestro destino de Hombres, pequeño y grande, finito. Pero el ser humano es una de las pocas criaturas vivientes que puede hacerse semejante pregunta. SER CONCIENTE de tiempo, espacio, y pensamiento.
Como verás, me hiciste pensar

ulises dijo...

La vida tiene sentido en su propio verbo "vivir" lo que pasa es que cuando estás en proceso de aprendizaje todo te parece muy trascendental.
Yo lo mejor de la vida lo aprendí leyendo filosofía. El "ser" mola, el "no ser" no.
Un beso

Lunska Nicori dijo...

...Uf..., las preguntas casi que son lo de menos, lo peor es ponerse en marcha y no saber realmente hacia dónde, creer que la trascendencia cambiará su luz según la iluminemos... El caso es siempre trabajar incluso por debajo del umbral visible.
Aprender y asimilar, no siempre van de la mano.
...Y mientras aquí estamos, a veces, como pasmarotes, sabiendo que nuestra vida sólo será completa con nuestra muerte.
Besosssss

azpeitia dijo...

Tienes un ángel muy especial al escribir, te leo y me arrastras con la forma tan precisa y exacta de describir momentos y sentimientos, que sacas también de quien te lee...eres magnífica mr gusta mucho leerte...un beso muy grande de azpeitia

ANRAFERA dijo...

Buena entrada. Enhorabuena tienes unos escritos muy bueno. Saludos